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Científico japonés logra transformar imágenes mentales en texto gracias a la IA

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¿Leer pensamientos? La IA ya empezó a convertir ideas en palabras

Un equipo de investigación en Japón desarrolló una técnica de inteligencia artificial capaz de transformar las imágenes mentales de una persona en texto, un avance que podría abrir una nueva etapa en neurociencia, accesibilidad y tecnologías asistivas.

La herramienta, bautizada como mind-captioning, fue presentada por el científico Tomoyasu Horikawa en la revista Science Advances y promete llevar la lectura de la actividad cerebral a un nivel sin precedentes.

Cómo funciona el método de “subtitulación mental”

El procedimiento combina escáneres cerebrales por resonancia magnética funcional (fMRI) con modelos de IA capaces de identificar patrones neuronales vinculados a escenas visuales.

Para lograrlo, Horikawa analizó la actividad cerebral de participantes mientras miraban más de 2.000 videoclips breves y luego entrenó “decodificadores” que asociaban esos patrones con secuencias numéricas derivadas de los subtítulos de los videos.

Una vez entrenado el sistema, la IA fue capaz de generar textos en inglés que describían, con notable precisión, tanto videos nuevos como imágenes recordadas por los participantes.

Lo sorprendente es que el modelo no dependió de las áreas cerebrales del lenguaje, lo que abre posibilidades para personas con afasia, ELA u otras dificultades comunicativas.

Potencial médico y desafíos éticos

Investigadores internacionales consideran que este avance podría derivar en herramientas revolucionarias para quienes no pueden hablar o escribir. Sin embargo, también advierten riesgos: si en el futuro esta tecnología se volviera más precisa, podría plantear un debate profundo sobre la privacidad mental.

Especialistas en neuroética señalan que cualquier avance en lectura cerebral debe estar acompañado de regulaciones estrictas, protección de datos y consentimiento explícito.

Por ahora, el propio Horikawa aclara que esta técnica requiere grandes volúmenes de datos y cooperación activa, por lo que no es útil para “leer pensamientos privados” en forma práctica.

Un futuro prometedor, pero con límites claros

Aunque el método aún no puede interpretar pensamientos espontáneos o imágenes inusuales, sienta las bases para nuevas investigaciones en neurociencia, salud y comunicación asistida.

El paso científico es enorme, pero el debate ético promete ser igual de relevante en los próximos años.