R4 Noticias

INTA prueba en Córdoba un modelo para hacer ganadería sin destruir el bosque nativo

Compartilo:
Chancaní será el laboratorio donde buscan producir más y conservar el monte

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) impulsa en el oeste de Córdoba una experiencia que busca demostrar que la producción ganadera y la conservación del bosque nativo pueden convivir dentro de un mismo sistema.

El proyecto se desarrolla en Chancaní, departamento Pocho, y podría transformarse en un modelo de referencia para otras regiones del país.

La iniciativa es coordinada por el INTA Manfredi junto con la Secretaría de Ambiente de Córdoba y cuenta con financiamiento del Fondo Verde del Clima a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Un modelo para producir y conservar

El establecimiento elegido se encuentra entre el Parque Nacional Traslasierra y la Reserva Forestal Natural Chancaní, en una zona categorizada como amarilla por la Ley de Bosques. Allí se permite la producción, siempre que se respeten criterios de conservación ambiental.

El sistema de Manejo de Bosques con Ganadería Integrada (MBGI) propone aprovechar cada ambiente de acuerdo con sus características. En los sectores de mayor valor de conservación, el pastoreo se utilizará de manera controlada para reducir la acumulación de biomasa combustible y disminuir el riesgo de incendios.

Por otro lado, en áreas degradadas o con menor cobertura forestal se implantarán pasturas para mejorar la oferta forrajera y aumentar la productividad ganadera.

Diez años de trabajo y seguimiento

Según explicó Torcuato Tessi, investigador del INTA Manfredi y coordinador del proyecto, el objetivo es diseñar un esquema de rotaciones que permita utilizar los animales en distintos ambientes sin comprometer la regeneración del bosque.

El equipo técnico dispone de un año para elaborar el plan de manejo y una proyección de diez años para su implementación. Luego deberá validarlo la Secretaría de Ambiente provincial y la FAO, para acceder a los fondos destinados a la ejecución.

Un proyecto con impacto climático

El financiamiento forma parte del programa argentino de Pagos por Resultados REDD+, respaldado por el Fondo Verde del Clima. La iniciativa surge luego de que Argentina obtuviera reconocimiento internacional por reducir millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono asociadas a la deforestación.

Los impulsores sostienen que el desafío es lograr que la conservación deje de representar un costo adicional para los productores y se convierta en una herramienta que también mejore la rentabilidad.

Si la experiencia resulta exitosa, el campo de Chancaní podría convertirse en un establecimiento demostrativo para promover este modelo en otras provincias con características similares.