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La remolacha: la raíz que ayuda a reducir la inflamación y cuidar el corazón, según la ciencia

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Investigaciones recientes destacan que este alimento, muchas veces relegado en la dieta cotidiana, aporta antioxidantes y compuestos naturales que pueden mejorar la salud cardiovascular, reducir procesos inflamatorios y favorecer el rendimiento físico.

La inflamación es una respuesta natural del organismo frente a lesiones o infecciones. Sin embargo, cuando se vuelve crónica puede convertirse en un factor de riesgo para distintas enfermedades. Problemas como la diabetes tipo 2, afecciones cardíacas, trastornos hepáticos e incluso algunos tipos de cáncer han sido asociados a procesos inflamatorios persistentes.

En ese contexto, la alimentación juega un rol clave. Entre los alimentos con propiedades beneficiosas aparece la remolacha, una hortaliza de raíz que, pese a no ser protagonista en muchas mesas, concentra compuestos con efectos positivos para el organismo.

Diversos estudios indican que su consumo regular puede ayudar a disminuir la inflamación gracias a la presencia de pigmentos antioxidantes que protegen a las células frente al estrés oxidativo.


Un perfil nutricional completo

La remolacha se caracteriza por su densidad nutricional y su bajo aporte calórico. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 100 gramos de remolacha hervida aportan alrededor de 45 calorías y cerca de 2 gramos de fibra, además de pequeñas cantidades de proteínas y grasas.

Entre los nutrientes más destacados se encuentran:

  • Fibra dietética
  • Folato
  • Potasio
  • Vitamina C
  • Hierro
  • Magnesio
  • Manganeso

El dietista clínico Richard Allison explicó que las betalaínas, pigmentos responsables de su característico color rojo, funcionan como antioxidantes capaces de reducir el estrés celular y los procesos inflamatorios del organismo.


Beneficios para el corazón

Uno de los efectos más estudiados de la remolacha está relacionado con la salud cardiovascular. Diversas investigaciones recopiladas por la Universidad de Exeter señalan que el consumo de jugo de remolacha puede contribuir a reducir la presión arterial.

Este efecto se debe principalmente a los nitratos inorgánicos presentes en la raíz. Una vez en el organismo, estos compuestos se transforman en óxido nítrico, una sustancia que favorece la relajación de los vasos sanguíneos y mejora el flujo sanguíneo.

Al facilitar la circulación, el consumo frecuente puede ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas y mantener un perfil cardiovascular más saludable.


Un alimento cada vez más popular en el deporte

En los últimos años, la remolacha también comenzó a ganar protagonismo entre deportistas y personas activas. Su alto contenido de nitratos favorece una mejor utilización del oxígeno en los músculos durante el ejercicio.

Una revisión científica publicada en 2025 concluyó que el jugo de remolacha puede mejorar la resistencia aeróbica y la fuerza muscular, tanto en atletas profesionales como en personas que realizan actividad física recreativa.

Por este motivo, es habitual que corredores, ciclistas y deportistas de resistencia incorporen jugo de remolacha en su alimentación antes de entrenamientos o competencias.


Cómo incorporarla a la dieta

La remolacha puede consumirse de distintas formas:

  • Cruda o rallada en ensaladas, lo que permite conservar la mayor cantidad de nutrientes.
  • En jugo, una opción que concentra los nitratos naturales.
  • Hervida, una alternativa práctica para acompañar distintos platos.

Los especialistas recomiendan evitar cocciones excesivas o versiones muy procesadas, ya que pueden reducir algunos de sus compuestos beneficiosos.

Según los expertos, consumir una o dos remolachas medianas varias veces por semana es suficiente para aprovechar sus propiedades antiinflamatorias y cardiovasculares dentro de una dieta equilibrada.