Bombas, petróleo y poder: Las claves para entender el conflicto que sacude al mundo


El escenario internacional volvió a tensarse tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, una operación militar que marcó un punto de inflexión en la política global.
La ofensiva, denominada “Epic Fury”, tuvo lugar el 28 de febrero de 2026 y dejó como resultado la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
El presidente estadounidense Donald Trump justificó la acción señalando que el objetivo fue frenar el desarrollo nuclear iraní. Sin embargo, la operación ocurrió mientras Washington y Teherán mantenían negociaciones sobre ese mismo programa, lo que generó fuertes cuestionamientos internacionales.
Un ataque con múltiples objetivos
Según reportes de medios internacionales, más de dos mil objetivos fueron atacados en distintos puntos de Irán. Entre ellos se encontraban bases militares, instalaciones vinculadas a la producción de misiles y centros relacionados con el programa nuclear.
Desde Washington sostienen que la ofensiva busca debilitar la capacidad militar iraní y reducir su influencia en Medio Oriente.
Debate legal y político
Especialistas en derecho internacional sostienen que la operación podría violar normas establecidas por la Carta de las Naciones Unidas, que limita el uso de la fuerza salvo en casos de autodefensa o autorización del Consejo de Seguridad.
También se abrió una discusión en Estados Unidos sobre el cumplimiento de la Resolución de Poderes de Guerra, que obliga al presidente a informar al Congreso tras acciones militares en el exterior.
La respuesta de Irán
Tras los ataques, Irán lanzó una ofensiva de represalia contra bases estadounidenses y objetivos vinculados a Israel en distintos países de Medio Oriente.
Las autoridades iraníes también advirtieron sobre posibles acciones cibernéticas y ataques indirectos en la región.
El impacto global y el petróleo
El conflicto encendió alarmas en los mercados internacionales, especialmente por la situación en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Cualquier interrupción en ese paso marítimo podría provocar un fuerte aumento en el precio del crudo y afectar a las economías de todo el planeta.