Alerta por arsénico en Córdoba: qué reveló el nuevo estudio

El último informe del ITBA volvió a marcar al sur provincial como una de las zonas de mayor presencia de arsénico. En Río Cuarto, los controles locales muestran valores muy por debajo del límite permitido.

El nuevo reporte del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) sobre arsénico en acuíferos del país generó preocupación en varias provincias, y especialmente en Córdoba.
Según el relevamiento, 8 de las 22 muestras tomadas en territorio cordobés superaron los 50 ppb, umbral que organismos internacionales consideran como alta concentración. Entre los puntos más comprometidos se encuentran Vicuña Mackenna, Laboulaye, La Playosa, Las Mojarras, Villa Nueva, Etruria y sectores del área urbana de Córdoba capital.
El informe advierte que estas situaciones obligan a múltiples localidades a extraer agua desde fuentes alejadas para evitar el contacto con napas naturalmente contaminadas con este elemento químico.
Río Cuarto: valores casi nulos en el último análisis
Aunque la región está clasificada como zona de alta presencia de arsénico, el último estudio realizado el 6 de noviembre por el laboratorio del Mercado de Abasto —a partir de muestras tomadas por el Emos— registró niveles extremadamente bajos: 0,005 mg/L, frente al máximo tolerado de 0,5 mg/L según normativa provincial.
Los análisis son ejecutados bajo protocolos específicos, en laboratorios homologados, y forman parte de un monitoreo continuo para garantizar la calidad del agua potable.
Ante la inquietud generada por el informe nacional, el Emos convocó hoy a un encuentro técnico para profundizar la revisión de datos y reforzar la comunicación pública con el fin de transmitir tranquilidad a los vecinos.
Un relevamiento clave para la salud pública
El “Mapa de Arsénico”, dirigido por el investigador Jorge Daniel Stripeikis, reúne más de 350 muestras del país y se ha convertido en una herramienta de referencia para especialistas y autoridades. El objetivo es aportar información confiable para la toma de decisiones en torno al acceso a fuentes de agua segura.
La propia Resolución 34/2019 del Ministerio de Salud de la Nación advierte sobre los riesgos de exposición prolongada al arsénico y su relación con el HACRE (hidroarsenicismo crónico regional endémico), una enfermedad que puede provocar lesiones en la piel, afecciones cardiovasculares, trastornos neurológicos y distintos tipos de cáncer.