Microplásticos + calor: un cóctel ambiental cada vez más peligroso


Nuevas investigaciones advierten que la contaminación por microplásticos —una de las mayores amenazas ambientales de las últimas décadas— podría intensificarse debido al cambio climático.
El aumento de las temperaturas, el incremento de la radiación UV y los eventos climáticos extremos están acelerando la fragmentación del plástico y facilitando su liberación y dispersión en todo el planeta.
Según especialistas, el calentamiento global no solo multiplica la degradación del plástico, sino que además modifica los patrones de circulación del aire y de los océanos, favoreciendo que los micro y nanoplásticos lleguen a regiones donde antes no se detectaban.
Nuevas fuentes inesperadas de contaminación
El derretimiento de glaciares y capas de hielo comenzó a liberar microplásticos atrapados durante décadas, convirtiéndose en una fuente adicional de contaminación. A esto se suma el impacto de sequías, inundaciones y tormentas fuertes, que movilizan partículas acumuladas en suelos, ríos y costas.
Hasta ahora se han encontrado microplásticos en sangre humana, pulmones, placenta y órganos internos. Los expertos temen que, con mayores temperaturas, la concentración siga aumentando más rápido de lo previsto.
Una amenaza global que exige políticas urgentes
La producción mundial de plástico continúa en ascenso, y aunque se discute un tratado global para limitar su impacto, aún no hay consensos firmes sobre regulaciones obligatorias.
Para la comunidad científica, abordar de manera conjunta el cambio climático y la contaminación plástica es clave para evitar consecuencias irreversibles.