Los 6 mitos sobre la hidratación que podrían estar afectando tu salud


Durante años, la hidratación estuvo rodeada de reglas rígidas y consejos simplificados que no siempre se ajustan a lo que hoy dice la ciencia. Investigaciones recientes muestran que algunos mitos muy instalados pueden llevar a malos hábitos, tanto por exceso como por déficit de agua.
Mito 1: hay que tomar ocho vasos de agua por día
No existe una cantidad universal. Las necesidades varían según edad, peso, clima, actividad física y estado de salud. El cuerpo regula gran parte del equilibrio hídrico a través de la sed, que sigue siendo un indicador confiable en personas sanas.
Mito 2: si no tenés sed, estás deshidratado
La sed no aparece tarde, como se creía. En la mayoría de los casos, el organismo avisa a tiempo. Forzarse a tomar agua sin necesidad también puede ser contraproducente.
Mito 3: solo el agua hidrata
Infusiones, leche, frutas, verduras y hasta el café aportan líquidos. Incluso alimentos como sandía, naranja o pepino tienen un alto contenido de agua y contribuyen a la hidratación diaria.
Mito 4: la orina clara es siempre sinónimo de buena hidratación
Un color muy transparente puede indicar exceso de líquidos. El tono amarillo claro suele ser una referencia más equilibrada.
Mito 5: transpirar mucho equivale a deshidratarse
La sudoración es un mecanismo normal. Solo en casos de ejercicio intenso, calor extremo o enfermedad se requiere una reposición específica.
Mito 6: más agua siempre es mejor
El consumo excesivo puede provocar hiponatremia, una alteración peligrosa del sodio en sangre. La clave está en el equilibrio, no en la cantidad.
En definitiva, hidratarse bien no es seguir una regla fija, sino aprender a escuchar al cuerpo y adaptar los hábitos al contexto diario.
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