Alerta por el reto de desaparecer 48 horas: cómo acompañar a los adolescentes

El desafío volvió a circular en redes sociales y genera preocupación por los riesgos que puede implicar. Especialistas remarcan la importancia del acompañamiento familiar, la educación digital y el diálogo.

En las últimas semanas volvió a circular en redes sociales el desafío conocido como “desaparecer 48 horas”, una propuesta que apunta principalmente a adolescentes y plantea ausentarse del hogar durante dos días sin informar a familiares o adultos responsables.
Aunque internet pueda presentarlo como un juego, una prueba entre pares o una forma de conseguir reconocimiento, los especialistas advierten que una ausencia prolongada puede generar una situación de riesgo y desencadenar una emergencia para la familia y los organismos que intervienen ante una desaparición.
Cómo acompañar a los adolescentes
La circulación de estos contenidos plantea un desafío para los adultos: acompañar a niñas, niños y adolescentes frente a lo que encuentran en internet sin generar miedo ni cerrar los canales de comunicación.
Una de las principales herramientas de prevención es la conversación en familia. Hablar sobre los desafíos que aparecen en las plataformas permite construir un espacio de confianza para que los adolescentes puedan contar si recibieron presión de sus pares o si algún contenido les genera preocupación.
La educación digital también permite que puedan reconocer contenidos potencialmente peligrosos y pedir ayuda cuando sea necesario.
Escuchar antes de juzgar
Los especialistas advierten que prohibir determinadas plataformas no necesariamente resuelve el problema. Las redes sociales forman parte de la vida cotidiana de los jóvenes y la prevención requiere acompañamiento, educación y escucha activa.
También resulta fundamental evitar el juicio inmediato. Si un adolescente protagoniza una conducta de riesgo, retarlo o culparlo puede provocar que se cierre y deje de pedir ayuda.
En cambio, escuchar qué ocurrió, validar sus emociones y acompañarlo sin juzgar puede facilitar que cuente lo sucedido y permitir que los adultos intervengan a tiempo.
Prestar atención a los cambios
Los adultos también pueden observar modificaciones repentinas en el comportamiento. El aislamiento, la angustia, los cambios en los hábitos cotidianos o las alteraciones bruscas en los vínculos familiares pueden ser señales que merecen atención.
Estas situaciones requieren especial cuidado cuando aparecen junto con conflictos personales, familiares, escolares o experiencias vinculadas con el mundo digital.
El psicólogo Sebastián Núñez señaló que algunos adolescentes pueden ausentarse de sus hogares o incluso simular desapariciones en busca de reconocimiento o viralización.
El especialista remarcó que estas conductas no deben minimizarse, porque pueden funcionar como una señal de que existe algún conflicto o malestar a nivel familiar, individual o escolar.
Qué hacer ante una desaparición real
Ante una ausencia real, las organizaciones de prevención recomiendan no difundir búsquedas o información sin verificar.
Compartir fotografías, nombres, datos personales o posibles ubicaciones en redes sociales puede generar una exposición innecesaria y dificultar una intervención adecuada.
Si un adolescente no regresa a su hogar y se desconoce dónde está, la situación debe tomarse con seriedad y se debe recurrir inmediatamente a las autoridades y canales oficiales correspondientes.
No es necesario esperar una determinada cantidad de horas para pedir ayuda.