Hallaron huevos de dinosaurio en la Patagonia y descubrieron cómo los incubaban

Un equipo internacional de paleontólogos analizó 255 fragmentos de cáscaras encontrados en Santa Cruz y determinó que los titanosaurios enterraban sus huevos entre tierra y vegetación para mantenerlos calientes. El hallazgo constituye la evidencia más austral conocida de huevos de dinosaurio.

Un nuevo estudio publicado en la revista científica Royal Society Open Science reveló detalles sobre la estrategia reproductiva de los titanosaurios, uno de los grupos de dinosaurios más grandes que existieron.
Los científicos determinaron que estos enormes saurópodos enterraban sus huevos en nidos de tierra y vegetación y aprovechaban el calor generado por la descomposición de las plantas para mantener una temperatura adecuada durante el desarrollo de las crías.
Los restos fueron encontrados en la Formación Chorrillo, en la provincia de Santa Cruz, y aportan evidencia de que estos animales podían reproducirse en regiones de altas latitudes, lejos de las zonas cálidas cercanas al ecuador.
Una incubación sin que los dinosaurios se sentaran sobre los huevos
Los titanosaurios podían alcanzar hasta 25 metros de largo y pesar cerca de 75 toneladas. Debido a su enorme tamaño, no podían incubar sus huevos sentándose sobre ellos como hacen muchas aves.
Además, sus huevos tenían un tamaño similar al de una pelota de vóleibol. Por ese motivo, los investigadores creen que los dinosaurios los depositaban en estructuras cubiertas y no permanecían junto a ellos durante todo el desarrollo de los embriones.
La paleontóloga Darla Zelenitsky, de la Universidad de Calgary, explicó que el peso de estos animales habría hecho imposible que se sentaran sobre las puestas sin romper los huevos.
El calor estaba en la vegetación
El principal indicio apareció en la estructura microscópica de las cáscaras. Los investigadores analizaron 255 fragmentos fósiles identificados como Fusioolithus y encontraron que presentaban una elevada porosidad.
Esta característica resulta compatible con huevos enterrados bajo tierra, arena o vegetación. La cobertura permitía conservar la humedad y, al mismo tiempo, facilitaba el intercambio de gases necesario para el desarrollo de los embriones.
La materia vegetal en descomposición también habría generado calor. Los microorganismos que degradaban hojas, ramas y otros restos orgánicos podían elevar la temperatura dentro del nido, en un mecanismo similar al que utilizan actualmente algunos cocodrilos y determinadas aves.
El hallazgo más austral de huevos de dinosaurio
Los fragmentos fueron recuperados entre 2020 y 2024 en la Formación Chorrillo, ubicada a unos 322 kilómetros al norte del estrecho de Magallanes.
Hace aproximadamente 68 millones de años, durante el Cretácico tardío, esa región se encontraba entre los 55 y 60 grados de latitud sur.
Los científicos estiman que, aunque el clima era más moderado que el actual, la zona presentaba condiciones considerablemente más frías que otros lugares donde se habían encontrado huevos de saurópodos.
El descubrimiento representa la evidencia más austral conocida de huevos de dinosaurio y demuestra que los titanosaurios no solo habitaban regiones alejadas del ecuador, sino que también podían completar allí su ciclo reproductivo.

Un ecosistema lleno de grandes animales
La Formación Chorrillo conserva mucho más que huevos fósiles. Los investigadores encontraron evidencias de un antiguo ecosistema donde convivían dinosaurios herbívoros y carnívoros, aves, cocodrilos, tortugas, serpientes, ranas, peces, mamíferos, insectos y caracoles.
Entre los grandes animales de la zona se encontraba Nullotitan glaciaris, un titanosaurio que podía alcanzar los 25 metros de longitud. También habitaba allí Isasicursor santacrucensis, un dinosaurio herbívoro bípedo, además de distintos megaraptores.
Los científicos todavía no pudieron determinar qué especie puso exactamente los huevos analizados. Sin embargo, el hallazgo permite reconstruir con mayor precisión cómo algunos de los animales terrestres más grandes de la historia lograban reproducirse en ambientes alejados de las condiciones tropicales.