Un avance experimental logró un riñón universal y marcó un hito en la historia de los trasplantes

Un equipo internacional de científicos consiguió modificar el tipo de sangre de un riñón humano para hacerlo compatible con cualquier paciente. El procedimiento, publicado en Nature Biomedical Engineering, podría revolucionar la medicina de trasplantes y reducir las listas de espera en todo el mundo.

Un grupo de investigadores internacionales logró un avance sin precedentes en la medicina moderna: convertir el tipo sanguíneo de un riñón humano para hacerlo compatible con cualquier receptor.
El órgano, modificado de tipo A a tipo O, fue implantado en un paciente con muerte cerebral y funcionó correctamente durante dos días. Este logro, difundido por Smithsonian Magazine, abre una nueva etapa en la búsqueda de trasplantes universales.
El estudio, publicado en la revista Nature Biomedical Engineering, fue liderado por Stephen Withers y Jayachandran Kizhakkedathu, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá).
Los científicos utilizaron enzimas específicas para eliminar los antígenos A presentes en la superficie del órgano.
“Es como quitar la pintura roja de un coche y dejar al descubierto la imprimación neutra; una vez hecho esto, el sistema inmunológico ya no percibe el órgano como extraño”, explicó Withers.
Compatibilidad universal y nuevos desafíos
El tipo O es conocido como el donante universal, ya que no contiene antígenos A ni B. Esto permite que el órgano sea compatible con pacientes de cualquier grupo sanguíneo, superando una de las principales barreras de los trasplantes.
En este experimento, los médicos no administraron inmunosupresores, lo que permitió observar la reacción natural del cuerpo. Aunque al tercer día el órgano comenzó a producir nuevamente antígenos A —provocando rechazo inmunológico—, los especialistas consideraron el resultado como un paso clave para perfeccionar la técnica.
Según datos de Smithsonian Magazine, solo en Estados Unidos más de 92.000 personas esperan un trasplante de riñón, y 13 pacientes mueren cada día sin recibir uno. Los individuos con sangre tipo O son los más afectados, ya que solo pueden recibir órganos del mismo tipo, mientras que los suyos pueden destinarse a cualquier otro grupo.
Un cambio de paradigma
Para Aisling MacMahon, directora ejecutiva de Kidney Research UK, este desarrollo representa un avance “potencialmente transformador” para la medicina.
Si la técnica logra estabilizar los órganos modificados a largo plazo, podría reducir las desigualdades en el acceso a trasplantes y acortar las listas de espera.
“Este enfoque cambia el paradigma: deja de centrarse en adaptar al receptor y se enfoca en transformar el órgano”, destacó Kizhakkedathu.
Aunque la conversión artificial del tipo sanguíneo todavía está en etapa experimental, la comunidad científica coincide en que marca un antes y un después en la historia de los trasplantes.