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Récord de sífilis en Argentina: Córdoba encabeza el ranking de crecimiento de casos

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El Ministerio de Salud de la Nación informó un incremento del 40% en los diagnósticos de sífilis en jóvenes de 15 a 39 años. La región centro del país concentra la mayor cantidad de casos, con Córdoba liderando el aumento.

El Ministerio de Salud de la Nación emitió un alerta epidemiológica ante el significativo aumento de casos de sífilis en Argentina. Según los datos más recientes, los contagios crecieron un 40% en jóvenes de entre 15 y 39 años, lo que pone nuevamente en foco la falta de prevención y educación en materia de enfermedades de transmisión sexual.

La región centro del país concentra la mayor carga de la enfermedad: más de 22.000 de los 36.000 casos registrados pertenecen a esta zona, y Córdoba es la provincia que evidenció el crecimiento más pronunciado en los últimos años.

El bioquímico Ignacio Aguirre, creador de ACES (Adolescentes contra el SIDA), explicó en diálogo con Cadena 3 que la sífilis es una infección altamente transmisible y que, en muchos casos, puede pasar desapercibida debido a síntomas leves o directamente ausentes. En mujeres, las lesiones suelen presentarse en zonas intravaginales, lo que dificulta aún más su detección temprana.

A pesar de que el tratamiento es sencillo y se basa en la aplicación de penicilina, preocupa que en un contexto de mayor acceso a información digital se registre un incremento tan marcado. Para Aguirre, la ausencia de educación sexual integral en muchas instituciones educativas es un factor determinante: “La educación es una apuesta a la salud; no hablar es una apuesta a la enfermedad”.

El informe epidemiológico indica que el 76% de los casos afecta a personas de entre 15 y 39 años. Las tasas más elevadas se registraron en los grupos de 20 a 24 años y de 25 a 29 años. En tercer lugar aparece el grupo de 30 a 34 años, con una tasa general de 146,7 por cada 100.000 habitantes. Entre los jóvenes de 15 a 19 años, la tasa es de 108,2 cada 100.000. A partir de los 35 años se observa un descenso progresivo tanto en la cantidad de diagnósticos como en las tasas, tendencia que se acentúa en mujeres.

El crecimiento sostenido de esta infección de transmisión sexual vuelve a poner en agenda la necesidad de fortalecer las políticas públicas de prevención, garantizar el acceso al testeo y reforzar la educación sexual como herramienta fundamental para reducir riesgos.