Más de 30.000 especies de plantas y hongos están en peligro de extinción: cómo la inteligencia artificial puede ayudar a salvarlas


Un informe internacional advierte sobre la pérdida acelerada de biodiversidad y destaca el papel de la tecnología para identificar, monitorear y proteger especies antes de que desaparezcan. América Latina aparece como una región clave en este desafío global.
La biodiversidad mundial atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Un reciente informe elaborado por Kew Gardens, junto a más de 400 investigadores de 40 países, reveló que 29.748 especies de plantas y 411 especies de hongos se encuentran actualmente amenazadas de extinción.
Sin embargo, el panorama podría ser aún más preocupante. Los especialistas advierten que hasta el momento solo fue evaluado el 18% de las plantas conocidas y apenas el 0,6% de las especies de hongos, por lo que el número real de organismos en riesgo podría ser considerablemente mayor.
Una crisis silenciosa para la biodiversidad
Las principales amenazas siguen siendo las mismas: la deforestación, el avance de la frontera agropecuaria, la minería ilegal, la urbanización descontrolada y el cambio climático.
Cada especie que desaparece representa una pérdida irreparable para los ecosistemas, ya que plantas y hongos cumplen funciones esenciales en la regulación del clima, la producción de alimentos, la medicina y el equilibrio ambiental.
Según el informe, conservar la biodiversidad dejó de ser solamente un desafío ecológico para convertirse en una prioridad económica, sanitaria y social.
La inteligencia artificial, una aliada inesperada
Frente a este escenario, la tecnología comienza a desempeñar un papel cada vez más importante.
La inteligencia artificial, junto con la digitalización de millones de ejemplares conservados en herbarios y colecciones científicas, permite acelerar procesos que antes demandaban años de trabajo.
Gracias a estas herramientas, los investigadores pueden:
- identificar nuevas especies;
- corregir errores de clasificación;
- monitorear ecosistemas en tiempo real;
- detectar áreas prioritarias de conservación;
- compartir información científica entre instituciones de todo el mundo.
Esta revolución tecnológica ya está modificando la forma en que se estudia y protege la naturaleza.
América Latina, protagonista de la conservación
El informe también destaca el enorme valor biológico de América Latina.
La región concentra más de un tercio de las especies conocidas del planeta, convirtiéndose en uno de los territorios más importantes para la conservación de la biodiversidad mundial.
En países como Brasil, Costa Rica, Honduras y Chile, la digitalización de colecciones biológicas ya permitió descubrir nuevas especies, completar inventarios científicos y fortalecer programas de protección ambiental.
No obstante, los especialistas advierten que el uso de nuevas tecnologías deberá ir acompañado por políticas públicas sostenidas y una mayor inversión en investigación.
La tecnología sola no alcanza
Aunque la inteligencia artificial aparece como una herramienta revolucionaria, los investigadores coinciden en que ningún desarrollo tecnológico podrá reemplazar el compromiso de los gobiernos, las instituciones y la sociedad.
Proteger los ecosistemas implica también reducir la deforestación, preservar áreas naturales, promover prácticas productivas sostenibles y fortalecer la educación ambiental.
Porque conocer una especie es el primer paso para conservarla. Y conservarla significa preservar el equilibrio del planeta del que todos dependemos.