R4 Noticias

Wamani: el refugio de 32.000 hectáreas que un grupo de empresarios prepara en Mendoza ante un posible colapso global

Compartilo:

En plena Cordillera de los Andes, un grupo de empresarios y multimillonarios desarrolla un proyecto privado pensado como refugio ante escenarios extremos como una guerra nuclear o un colapso global. Tiene casas prefabricadas, domos geodésicos, paneles solares y hasta una pista de aterrizaje.

Mientras crecen las tensiones entre las principales potencias mundiales, un proyecto sorprendente avanza en un rincón remoto de Mendoza. Se trata de Wamani, una estancia de unas 32.000 hectáreas ubicada en el departamento de San Carlos, que el empresario tecnológico argentino-español Martín Varsavsky imagina como un posible refugio ante una eventual catástrofe global.

El proyecto tomó notoriedad luego de una investigación publicada por Financial Times, que reveló cómo en los últimos dos años aparecieron en el lugar pequeñas viviendas prefabricadas, cúpulas geodésicas y una pista de aterrizaje.

Un refugio en medio de los Andes

Wamani se encuentra en una zona extremadamente aislada de Mendoza: está a unos 75 kilómetros del último poblado y se accede después de recorrer caminos de ripio.

El aislamiento es justamente uno de los principales atractivos que Varsavsky encuentra en el lugar. Su teoría sostiene que Argentina y el resto del Cono Sur podrían quedar relativamente alejados de los principales objetivos militares en un eventual conflicto entre potencias nucleares.

La propiedad cuenta con montañas que superan los 5.000 metros de altura, cursos de agua y más de 80 kilómetros de caminos internos. También se instalaron paneles solares para generar energía y se analiza cómo mantener servicios básicos en caso de que las redes convencionales dejen de funcionar.

Casas, domos y una pista de aterrizaje

El proyecto no se limita a un búnker tradicional. Wamani combina infraestructura de supervivencia con instalaciones que también podrían utilizarse como alojamiento y turismo.

En el predio ya existen casas prefabricadas y domos geodésicos, mientras que la propiedad cuenta con una pista de aterrizaje privada de aproximadamente dos kilómetros.

Varsavsky también proyecta incorporar ganado y desarrollar una producción propia de alimentos para reducir la dependencia del exterior.

Incluso se estudia la posibilidad de mantener modelos de inteligencia artificial funcionando en computadoras alimentadas con energía solar, con el objetivo de disponer de una suerte de infraestructura digital propia si las grandes redes globales dejaran de funcionar.

¿Quiénes están detrás?

Varsavsky compró el campo en diciembre de 2023 junto con otros inversores y empresarios. Entre los nombres vinculados al proyecto aparecen Alec Oxenford, emprendedor tecnológico y actual embajador argentino en Estados Unidos, y Dan Lubetzky, fundador de la compañía de alimentos Kind, entre otros.

El empresario, cuya fortuna fue estimada por Forbes en unos 700 millones de dólares, sostiene que su intención no es simplemente construir un búnker para un pequeño grupo de personas.

Su idea apunta a desarrollar una comunidad capaz de sostenerse con sus propios recursos ante un escenario extremo.

La Argentina como “plan B” ante una guerra

Varsavsky considera que la ubicación geográfica de Argentina podría convertirse en una ventaja en caso de una guerra a gran escala.

“Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial”, sostuvo en declaraciones citadas por Financial Times, al referirse a las actuales tensiones entre Rusia, China, Corea del Norte, Irán y las potencias occidentales.

En esa misma línea, otros empresarios tecnológicos también han buscado lugares alejados de los grandes centros de poder. Peter Thiel adquirió tierras en Nueva Zelanda y Mark Zuckerberg cuenta con un refugio asociado a su propiedad en Hawái.

Pero Varsavsky va un paso más allá: plantea que todo el Cono Sur podría funcionar como una alternativa para preservar comunidades enteras, gracias a su producción de alimentos, energía y distancia de los principales focos geopolíticos.

Wamani también busca convertirse en un destino turístico

Aunque la idea del refugio ante una guerra nuclear es uno de los aspectos que más llamó la atención, Wamani también tiene una faceta turística.

El empresario ha planteado la posibilidad de utilizar la estancia para recibir grupos reducidos e incluso alquilar algunas instalaciones, con actividades vinculadas al paisaje cordillerano.

Sin embargo, el proyecto enfrenta desafíos concretos: la zona registra fuertes vientos y existe preocupación por el estrés hídrico que podría profundizarse en los Andes debido al cambio climático.

Así, entre montañas, domos y paneles solares, Wamani se convirtió en uno de los proyectos privados más particulares de Mendoza: un lugar pensado para disfrutar de la naturaleza, pero también como un “plan B” frente a uno de los escenarios más extremos imaginados por sus propietarios.